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Retrato de Don Antonio Muñoz Gassín

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Tesoros Cajasur:

Retrato de Don Antonio Muñoz Gassín, Julio Romero de Torres

Julio Romero de Torres se dedicó en muy pocas ocasiones al retrato por lo que sus obras de este género pictórico son escasas. Por este motivo es excepcional la pareja de retratos de la colección Cajasur, en la se efigian al matrimonio formado por don Antonio Muñoz Gassín y doña Salvadora Pérez Ortí. Don Antonio Muñoz fue alcalde de Córdoba y hacia 1990, un hijo suyo que era íntimo amigo de Romero de Torres, encargó al artista el retrato de sus padres.

Al estar ejecutados a la vez, para formar pareja, las dos pinturas presentan una configuración semejante; ambos personajes son presentado en un busto, fuertemente iluminados recortándose su perfil ante un fondo oscuro con ligeros toques rojizos. Romero de Torres usa una pincelada suelta y vibrante, llegando a ser casi abocetada en algunas de las partes de las pinturas, empleando además unos tonos claros y rosáceos en las carnaciones de los retratados, características propias de sus primeras obras, cuando evidenciaba una fuerte influencia de las corrientes artísticas españolas contemporáneas.

El artista consigue plasmar con acierto las distintas personalidades del matrimonio, adusta y seria en el marido, propias y necesarias en un regidor municipal como era él, mientras que la esposa refleja un ánimo más amable y compresivo.

Son por tanto, unas obras muy interesantes, en las que se evidencia un momento de juventud y en el que empieza su búsqueda de una personalidad propia, que lo convertirá en uno de los artistas cordobeses más importantes del siglo XX.

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Título: Retrato de Don Antonio Muñoz Gassín
Artista: Julio Romero de Torres  (1874–1930)
Fecha: hacia 1900
Técnica: Óleo sobre lienzo
Dimensiones: 60 x 43 cm

Curiosidades

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Córdoba 1900

La Córdoba del siglo XIX destacaba en materia de ocio y cultura. El toreo tuvo un importante desarrollo con los cinco Califas del toreo. Personalidades como Guerrita, Machaquito, Manolete y Lagartijo protagonizaron la revolución del toreo. El año 1900, fecha del retrato de Antonio Muñoz Gassin, estuvo marcado por la muerte de Lagartijo.

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Notas cálidas

En este par de retratos, Julio Romero ya nos muestra cuál es su paleta de color predilecta. Los tonos verdosos, negros y ocres se convierten en un gran medio expresivo para este artista. Destaca cómo distribuye el color en estos dos retratos, escogiendo para el alcalde los tonos más rojos, asociados a la fuerza y la autoridad, mientras que en el retrato de Salvadora utiliza tonos azulados que muestran un temperamento más sosegado y amable.

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Vecinos

La familia de Gassin era amiga de la de Julio Romero. Quizás no sólo estaban unidos por la relación diplomática sino que pudo influir el hecho de que habían sido vecinos. Ambos vivieron en grandes casas ubicadas en el Barrio de Ribera-San Francisco, el alcalde en la calle Lineros y el pintor en la plaza del Potro.

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Belleza natural

Nuestra época no es la única en la que las fotografías se retocan para vernos más favorecidos. Esto ha ocurrido desde que existe el retrato: hasta los emperadores romanos hacían mejorar su aspecto en las esculturas de mármol. Sin embargo, Julio Romero, fiel a la corriente del realismo, pinta los rostros de Salvadora y Antonio tal y cómo son, retratando la belleza natural de sus miradas, de sus gestos y del paso del tiempo en sus rostros.

El autor

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Julio Romero de Torres ante el cuadro original para un cartel. Fotografía, 1912

Julio Romero de Torres

Nace en Córdoba el 9 de noviembre de 1874, en la vivienda anexa del Museo Provincial de Bellas Artes.

Hijo de Rafael Romero Barros, pintor que se dedicó principalmente al género de paisaje y escenas costumbristas y que llegó a ser director de la Escuela Provincias de Bellas Artes, entre otros cargos de importancia, de sus ocho hijos será Julio, junto a Rafael y Enrique quienes sigan sus pasos. A Julio le llegará su primer reconocimiento como una mención honorífica obtenida en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en el palacio del Retiro en 1895 con la obra “Mira qué bonita era!”, a partir de ahí se presentará a numerosas exposiciones y muestras de pintura obteniendo premios y menciones tanto a nivel nacional como internacional.

Hacia 1915 es ya un artista de renombre y cotizado que establece estudio en Madrid, pero su vinculación con Córdoba es tal, que es muy común la presencia de la ciudad en sus cuadros, esta característica, junto al simbolismo de sus composiciones son seña de identidad de su pintura. En 1930 morirá Julio Romero a los 55 años por una enfermedad epática, y dos años después se creará el museo que lleva su nombre.

Contexto histórico

Julio Romero de Torres (1874-1930) es el pintor por excelencia de la identidad andaluza. De familia acomodada y de artistas, es coetáneo de artistas como Joaquín Sorolla, y aunque hay coincidencias en las obras de estos dos artistas, como la dedicación a la pintura naturalista y costumbrista en certámenes y exposiciones, Julio Romero no se acerca tanto a las vanguardias parisinas, sino que sigue los impulsos orientalistas del romanticismo y encuentra una gran fuente de expresión en la pintura simbolista. 

Julio Romero se movió entre los grupos culturales de la época: estableció gran relación con la Generación del 98 y artistas reunidos en la capital. Sin embargo, cuando llegaba a Andalucía cambiaba de ambiente y se codeaba con toreros como Guerrita o Machaquito y flamencos como La Niña de los Peines.

Así, en el centro de esta vorágine cultural crea a la Musa Gitana. Julio Romero pintó a las clases más bajas de la sociedad, llegando a ser tachado de inmoral. Logró definir la estética de la mujer andaluza y ensalzar su belleza. Pintó a la mujer de la calle, morena, de ojos profundos. Esta contrasta llamativamente con otros retratos a personas de clase alta, como el de la Condesa de Colomera: rubia, de ojos claros, vestida lujosamente. 

Agradecimientos

Leopoldo Izquierdo Fernández, Director Fundación Cajasur y Director Palacio de Viana.
Miguel Vázquez Arjona, Director de Conservación del Palacio de Viana.
Soledad Sánchez Pérez, historiadora de Arte, Inania Creación Audiovisual y Fernando Sendra estudio fotográfico.

Bibliografía

- BASSEGODA, B.: Antonio Palomino y la memoria histórica de los artistas en España. Ciclo de conferencias: Arte barroco e ideal clásico. Roma, mayo-junio 2003. - Catálogo de la exposición Sorolla en negro. Fundación Bancaja. Valencia 2023. - Catálogo de la exposición “Sorolla. Arte de la luz” Museo Sorolla 14 julio 2015-18 enero 2016. - Catálogo de la exposición “Julio Romero de Torres: símbolo, materia y obsesión” Córdoba 2003. - Catálogo de la exposición: Juan de Valdés Leal. Publicaciones de la Obra Social y Cultural CajaSur. 2001 - REVENGA, P. Y PALENCIA, J.M.: Antonio del Castillo en la ciudad de Córdoba. Junta de Andalucía y Diputación de Córdoba. Córdoba 2016. - Ramírez de Arellano, ed.1983, p.404-405; Valverde, 1961, no33; Valverde, 1976, no63; Zueras, 1982, no105; Moreno, 1994, pp.60-61; Nancarrow – Navarrete, 2004, no65, p.264. - VALDIVIESO, E. Y MARTINEZ DEL VALLE, G.: La colección pictórica del Palacio de Viana. Fundación CajaSur. Córdoba 2017. - VALDIVIESO, E. Y MARTINEZ DEL VALLE, G.: La colección pictórica del Palacio de Viana. Fundación CajaSur. (2a edición no publicada)

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