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Flagelación

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Tesoros Cajasur:

Flagelación, Antonio del Castillo y Saavedra

La tensión dramática que emana siempre de las narraciones pictóricas de la pasión y muerte de Cristo, se plasman perfectamente en esta obra de Antonio del Castillo, merced a una composición en la que, la violencia de los verdugos que azotan al Redentor, contrasta con su inmóvil pero tensa expresión corporal.

La escena transcurre en una intensa penumbra ambiental que envuelve a los personajes que la protagonizan, iluminados con contrastada violencia. Movimiento, energía y tensión dominan el desarrollo de la escena, en la que Castillo ha intentado reforzar la expresión de crueldad y de barbarie ante un cuerpo inerme e indefenso.

Como si se tratase de un espectáculo, en la parte superior de la escena, se abre una balconada en la que un sayón, con su antorcha encendida, intenta iluminar el ambiente para que nadie deje de percibir con nitidez el sangrante espectáculo que se desarrolla a sus pies.

Interesante es advertir el recurso escenográfico que ha utilizado Castillo, al introducir en la escena una alta columna, que parece pertenecer a la entrada de un pórtico. Este tipo de columnas dejó de utilizarse en la iconografía pictórica a partir del Concilio de Trento, sustituyéndose por otras de más reducida dimensión. Procede esta pintura de una serie de la pasión que estuvo en el Convento del Carmen de Bujalance (Córdoba), de donde pasaron a la parroquia de la Asunción de esta localidad. En 1976, ingresaron en el Convento de Santa Cruz de Córdoba, de donde fueron adquiridos por CajaSur.

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Título: Flagelación
Artista: Antonio del Castillo y Saavedra (1616–1668)
Fecha: Hacia 1650
Técnica: Óleo sobre lienzo
Dimensiones: 82 x 55 cm

Curiosidades

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Iconografía

Aunque cronológicamente y estilísticamente La flagelación es puramente barroca por su intenso dramatismo, los escorzos imposibles y el marcado claroscuro, Antonio del Castillo representa esta escena manteniendo la iconografía típicamente renacentista: a finales del siglo XVI ya no se usaba la imagen de la columna completa, sino que se representaba más corta y ancha por un cambio en la consideración histórica de la reliquia. También mantiene del renacimiento el fondo arquitectónico clásico y la representación desaliñada de los ropajes de los verdugos.

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Verdugos

En la representación barroca de la flagelación solemos encontrar una composición característica de este estilo en la que muchas figuras se amontonan mostrando un gran patetismo. En el centro de la acción siempre encontramos la figura de Cristo. A su alrededor suelen encontrarse tres verdugos azotándole y tirándole del pelo.

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Espectadores

Por otro lado vemos a los testigos, entre los que podemos reconocer a Pilato, la Virgen, San Juan, Judas y San Pedro, este último agazapado y arrepentido, pidiendo clemencia para Jesucristo.

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Canon de belleza

Aunque la flagelación fuera un episodio de gran sufrimiento y dolor físico para Jesús, se sigue representando con un cuerpo fuerte y resistente ante todas las condenas que se le imponen. Además, en el Barroco encontramos una musculatura tensa y dramática acorde con las preferencias estéticas de la época.

El autor

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Supuesto retrato de Antonio del Castillo, Rafael Romero de Torres

Antonio Del Castillo y Saavedra

Nació en Córdoba en 1616, y en esta ciudad falleció en 1668.

Hijo del también pintor Agustín del Castillo, con el que comenzará su aprendizaje, alcanzando a ser en su ciudad natal el más importante pintor en el periodo barroco. En su juventud, poco antes de 1635 debió de pasar por Sevilla donde pudo entrar en contacto con Zurbarán, pintor que dejó en su estilo una marcada impronta.

Probablemente, también cuando estuvo en Sevilla, conectaría con Juan del Castillo, quien perteneció a su estirpe aunque no puede determinarse en qué grado. Su estilo se vio muy marcado a partir del conocimiento de las estampas de Bloemaert, que lo condujeron por la senda del naturalismo.

Desde 1635 residió en Córdoba donde estuvo activo durante treinta y tres años, dedicándose a la pintura religiosa, creando un lenguaje propio de marcada personalidad que dejó huella en la pintura cordobesa durante su vida y que perduró muchos años después de su muerte, su estilo se prolongó a través de las copias y versiones de sus pintura que hicieron sus seguidores y admiradores, llegando su influencia incluso hasta comienzos de siglo XX.

Contexto histórico

El Barroco

El Barroco es el arte del siglo XVII. Cronológicamente extiende sus inicios hacia final del siglo XVI y perdura hasta la explosión del neoclasicismo en el siglo XVIII. 

La  Iglesia romana vivía una situación difícil tras la escisión del protestantismo. Para remediar este conflicto, el catolicismo siguiendo la doctrina del Concilio de Trento, hace del arte un instrumento propagandístico de las ideas de la Contrarreforma. Era necesario un estilo grandilocuente y ostentoso que moviera a los fieles a la devoción.

Las bases del Barroco están sentadas en el clasicismo anterior: el tema principal es la religión y priman el orden y la geometría. Sin embargo, la iconografía cristiana es tratada en tono teatral y efectista, fácil de comprender. El Barroco es un estilo artístico con un trasfondo ideológico y persuasivo.El Barroco es uno de los movimientos artísticos más singulares y representativos de España. El gran impulso que tomó vino dado también por una necesidad que tuvieron los últimos Austrias de disimular la decadencia de la dinastía y de distraer al pueblo español de la miseria que lo acosaba. Así, el barroco tiene un fuerte componente de propaganda cortesana e institucional.

Antonio del Castillo Saavedra fue un pintor cordobés que vivió entre los años 1616 y 1668. Pertenece a la rama naturalista del barroco representada por Caravaggio y Ribera. Este es un estilo muy dramático en el que se rompen cánones de belleza: ya no solo vemos a cristos triunfantes e inmaculadas. El cuerpo de cristo se muestra ensangrentado y herido. También la Virgen se humaniza, tan solo hay que observar la Virgen Muerta de Caravaggio.

Antonio del Castillo capta todo esto y crea unas obras en las que la luz y el movimiento son claves. Encontramos un predominio de la luz sobre el color y el dibujo.

Agradecimientos

Leopoldo Izquierdo Fernández, Director Fundación Cajasur y Director Palacio de Viana.
Miguel Vázquez Arjona, Director de Conservación del Palacio de Viana.
Soledad Sánchez Pérez, historiadora de Arte, Inania Creación Audiovisual y Fernando Sendra estudio fotográfico.

Bibliografía

- BASSEGODA, B.: Antonio Palomino y la memoria histórica de los artistas en España. Ciclo de conferencias: Arte barroco e ideal clásico. Roma, mayo-junio 2003. - Catálogo de la exposición Sorolla en negro. Fundación Bancaja. Valencia 2023. - Catálogo de la exposición “Sorolla. Arte de la luz” Museo Sorolla 14 julio 2015-18 enero 2016. - Catálogo de la exposición “Julio Romero de Torres: símbolo, materia y obsesión” Córdoba 2003. - Catálogo de la exposición: Juan de Valdés Leal. Publicaciones de la Obra Social y Cultural CajaSur. 2001 - REVENGA, P. Y PALENCIA, J.M.: Antonio del Castillo en la ciudad de Córdoba. Junta de Andalucía y Diputación de Córdoba. Córdoba 2016. - Ramírez de Arellano, ed.1983, p.404-405; Valverde, 1961, no33; Valverde, 1976, no63; Zueras, 1982, no105; Moreno, 1994, pp.60-61; Nancarrow – Navarrete, 2004, no65, p.264. - VALDIVIESO, E. Y MARTINEZ DEL VALLE, G.: La colección pictórica del Palacio de Viana. Fundación CajaSur. Córdoba 2017. - VALDIVIESO, E. Y MARTINEZ DEL VALLE, G.: La colección pictórica del Palacio de Viana. Fundación CajaSur. (2a edición no publicada)

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